Llegada a Kazajistán

En esta entrada os contaré la llegada al aeropuerto de Astaná en Kazajistán y lo que hicimos durante los primeros días.

A la llegada al aeropuerto de Kazajistán y después de recoger la mochila facturada llegamos al control policial. Me hizo rellenar un papel y me preguntó mi nombre, razón de estancia en el país y dónde me quedaba, en que hotel, pero le dije que no tenía y me selló en el pasaporte sin problema y me dio una carta de inmigración sellada también. Este era el famoso registro que hay que hacer en Kazajistán y no nos hizo falta nada más.

Acabábamos de llegar a un país bastante peculiar. Estaba lleno de militares asiáticos que hablan ruso y todo está escrito en cirílico.

Era bastante tarde y todo estaba cerrado, así que sacamos dinero del cajero, compramos agua (ya que la del grifo no era recomendable) y acampamos cerca del aeropuerto en un pequeño bosque.

Al día siguiente después de recoger la tienda fuimos a un Stolobaya (Una especie de cantina bastante barata) que había según sales del edificio del aeropuerto a la derecha unos 500 metros. En ella pudimos comer dos platos grandes de comida y dos botellas grandes de agua por 1460 tengue (unos 4,23€). Después de un buen desayuno fuimos al sitio más cercano para hacer autostop. Decidimos dejar Astaná para la vuelta y pasar unos días allí antes del vuelo para volver.

Nuestro objetivo era llegar a Shaitankol (Шайтан-Коль en ruso), el lago del demonio, en el parque natural al lado de Karkakaly, sitio del que hablaré más adelante. En total unos 400 kilómetros.

Hicimos un cartel a Karagandy y el primer coche paró. Nos dijo que no iba a Osakarovka, bastante cerca. Tuvimos mucha suerte.

Nos montamos con el chico de aspecto totalmente asiático y en menos de 500 metros nos paró la policía.

El coche era un todoterreno bastante nuevo, símbolo de poder en Kazajistán y la policía quería sacar tajada. Empezó a dar vueltas alrededor del coche y hablando como pensativo con el conductor. Por suerte no se fijó en nosotros que íbamos atrás y totalmente en silencio para no llamar la atención.

El conductor le dió unos billetes y ya nos dejó ir, parecía algo tan normal que ni estaba enfadado.

Poco después de seguir nuestro camino nos encontramos con unos caballos en mitad de la autopista, algo totalmente normal en este país.

Nos habían hablado de lo barato que era el transporte público, pero al ver el precio de la gasolina ahora entendíamos porqué, la gasolina valía 150 tengue el litro (unos 0,43€).

Después de un rato a 140 kilómetros por hora en la autopista el chico nos invitó a comer en su pueblo. Allí comimos carne asada al fuego, un plato muy tradicional llamado shashlik, junto con infinitas cervezas (ya que cuando una se acababa traían más). Y nos presentó con los dueños griegos del bar.

Al terminar de comer y después de haber bebido bastante nos dijo que si nos queríamos quedar a dormir, petición que no rechazamos.

Dejamos las mochilas en su casa y nos enseñó su campo con el todoterreno mientras seguíamos bebiendo cerveza. En su campo había 3 trabajadores que parecían bastante en mal estado y a los que se dirigía como si fueran alimañas. Les dio un poco de dinero y un par de paquetes de tabaco.

Luego fue a recoger a otro amigo suyo y nos enseñaron sus trigales fanfarroneando de que tenían entre los dos unas 20 mil hectáreas.

Amigos Kazajos

Después de más cervecitas dejó a su amigo en su casa y fuimos a dormir.

Al día siguiente nos dejó en la autopista otra vez para seguir el camino. Tras unos 20 minutos nos llevó otro hombre hasta la estación de autobuses de Karagandy mientras intentaba convencerme de la estupidez de ser ateo.

Una vez en la estación nos dijo que para ir a Karkaraly podíamos tomar un taxi que costaba 2500 tengue por persona (unos 7,1€). Pero preferimos esperar al bus que valía 750 tengue (2,15€) por persona mientras comíamos barato en otro en otro Stolobar.

En el bus el conductor nos trató genial. No estaba acostumbrado a ver extranjeros y nos puso en el asiento delantero del bus pese a tener que poner a una chica en el asiento del copiloto del bus y haciéndole levantarse cada vez que entraba o salía alguien.

Los 220 km hacía Karkaraly transcurrieron tranquilos mientras veíamos el paisaje desde el bus. El bus a Karkaraly no iba a demasiado rápido debido a lo viejo que era y además la carretera no era demasiado buena.

Bus Kazajistan

Al llegar a la estación fuimos a una tienda y a un parque cercano para comprar provisiones para el parque natural de Karkaraly.

Después buscamos a un taxi para que nos llevara y encontramos uno muy simpático. Al ver que éramos extranjeros decidió llevarnos totalmente gratis al parque natural.

Al llegar al parque natural de Karkaraly una mujer del parque nos pidió 454 tengue (1,3€) por entrar al parque y el taxista intentó negociar, que éramos extranjeros y veníamos de muy lejos.

La mujer al ver que el ID no estaba en cirílico se sorprendió y le costó mucho escribir el nombre en el ticket de entrada al parque.

Nos despedimos del taxista y entramos hacía el parque, pero a escasos metros empezamos a escuchar música de fiesta en un camping cercano por lo que decidimos ir allí.

El chico del camping nos recibió y nos dijo que por 1000 tengue (2'8€) podíamos acampar allí. No lo dudamos y le dijimos que sí.

Después de montar la tienda el chico se nos acercó, nos invitó a comer y beber con ellos. Luego nos unimos a la fiesta que tenían montada allí hasta que se fueron todos cerca de las dos de la madrugada.

Esta fue la primera experiencia por Kazajistán y pudimos comprobar de primera mano la hospitalidad del pueblo kazajo y algunas de sus costumbres.

Si queréis saber como continua la aventura por Kazajistán haz clickaquí

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